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The Earth Speaks

«The Earth speaks. We are its tongue, though we do not know it. Not just us, of course—the birds, the trees, the rivers, and the wind as well. But we have forgotten. We are its ears, and yet we pretend to be deaf. We are deafened by the cities, where we visualize the shape and structure of our civilization. In it, we remain submerged and blind. How often, walking through Madrid, for example, do I glimpse the hills masked by asphalt and buildings, the streams buried beneath the sewers, the poplar forests now buried under the Paseo de la Castellana? By sharpening my ears and eyes, I can sense the soft tread of deer where the traffic roars».

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Poner la Tierra en el centro

«El centro no es el ser humano, sino el planeta del que emanamos con la misma entidad que una roca, un arroyo, una hoja, un lince. Nuestra misión no es la bíblica de dominar y explotar el mundo -ahora a través de la robótica- sino respetarlo, comprenderlo, y vivir en él con armonía. Esa evolución de muestra conciencia resulta mucho más urgente que cualquier tecnología que podamos inventar. Nada de la naturaleza nos resulta ajeno. De la esperanza del geohumanismo puede surgir un nuevo Renacimiento. Nos lo está pidiendo a voces de huracán, a golpe de deshielo, y en el silencio de los desiertos progresivos, quien nos da la vida: la Tierra».

Publicado originalmente en El País, en fecha 7 de febrero de 2025.

Se puede leer el artículo completo en este pdf.

Pedro Jesús Fernández, el viajero y la casa

Publicado originalmente el 21 de enero de 2021 en Zenda.

Pedro Jesús Fernández, el viajero y la casa. Ernesto Pérez Zúñiga

 

Todos los días deben ser de lluvia cuando muere Pedro Jesús Fernández.

Llueve sobre la terraza de la plaza de Cascorro, donde cenamos una última noche este verano, repasando cálidamente la vida. Llueve sobre el parque del Moro adonde mira, huérfana, su ventana de Madrid. Llueve sin duda en Roma, sobre el tejado de Santo Stefano Rotondo, y en los callejones secretos de los barrios llenos de esas historias suculentas que sólo se sabía él y que contaba con esa voz peculiar, rasgada y alegre, entreriendo y caminando con pasos largos. Llueve con especial fuerza en Piazza Navona, sobre la Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini. Estaba orgulloso de haberse arruinado alquilando aquel apartamento para que sus hijos Gonzalo y Marta se despertaran, cada mañana, sobre el asombro cotidiano de la plaza.

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Sobre todo por lo difícil

Publicado originalmente el 13 de enero de 2020 en Zenda.

Sobre todo por lo difícil. Ernesto Pérez Zúñiga 

Fotografía de Jeosm para Zenda

 

      Sobre todo por lo difícil doy las gracias.

     También hay que hacerlo por lo fácil.

     Pero incluso lo que parece fácil es difícil.

     Cada día sigo asombrándome de que este planeta esté flotando en el espacio en torno al sol, que a su vez gira en la galaxia, a su vez en movimiento en un universo infinito, incognoscible en gran parte, a pesar de nuestros esfuerzos.

     Y por eso doy gracias.

     Doy gracias por su hermosura maltratada por los humanos, pero definitivamente más poderosa que nosotros.

     Doy gracias a la nieve y al calor que la derrite.

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Omeros que no llevan hache

Publicado originalmente el 30 de Noviembre de 2020 en  Zenda.

Sobre Los ancianos siderales, de Luis Mateo Díez.

 

 

 

Los ancianos siderales. Luis Mateo Díez. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2020

 

   A Luis Mateo Díez, último premio nacional de las letras, le ha llegado el galardón como flor natural, más que otorgado, nacido directamente en la tierra verbal de su solapa y de la literatura que abriga por entero el cuerpo de su vida y su obra.

   Cualquier lector que la repase desde sus inicios hasta la fecha, podrá afirmar que Luis Mateo Díez va desarrollando su mundo literario con una voz única en nuestra lengua, donde hay afines pero no semejantes, y con una audacia en su imaginación que va aumentando de temperatura conforme los años pasan y nuevos libros van aterrizando en las librerías, como lo acaba de hacer, como mensajero del premio que estaba a punto de llegar, Los ancianos siderales.

    Esta novela, que podemos relacionar con La cabeza en llamas, volumen de relatos que sintetiza como ningún otro, a mi juicio, la propuesta estética y simbólica de Luis Mateo Díez, casi una provocación frente al realismo, da un paso más allá en la visión esperpéntica y onírica de su universo literario.

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El milagro musical

Publicado originalmente el 2 de diciembre de 2020 en Zenda.

El milagro musical. Ernesto Pérez Zúñiga 

Estructura espacial en tensión (1952). Nino di Salvatore.

 

Hay que darle espacio a la voz, creo que esa es la clave, mi querido Adolfo García Ortega, compañero de este viaje. Cabalgar tiene su ritmo, ya sea al galope o al trote. A lo mejor te ha pasado lo mismo que a mí otras veces: un texto no funciona porque no tiene música. Digamos que, en principio, venía con todo lo necesario: una buena historia y palabras precisas, por ejemplo, pero le faltaba esa misteriosa melodía interior que casa el universo de las palabras. La voz. Por ella reconocemos a los autores por muy diferentes que sean sus libros publicados. Hay algo, un tono del decir, un matiz difícil de definir pero característico que a todos nos identifica. Música del alma, precisaba Pitágoras y luego tantos neoplatónicas. Música del alma que se convierte en voz.

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Políticos españoles

Publicado originalmente el 4 de noviembre de 2020 en Zenda.

Políticos españoles. Ernesto Pérez Zúñiga

 

‘El intruso’. 1969, perteneciente a la serie ‘Guernica 69’, de Equipo Crónica.

A quién le importa lo que pienso yo de los políticos españoles. Una respuesta fácil sería afirmar que, para empezar, a casi ninguno de ellos. Pero probablemente es una respuesta injusta. Caemos sin duda en la injusticia al generalizar nuestra opinión sobre los políticos, aunque haya razones evidentes para que esta palabra, «político», sea una de las más devaluadas de nuestra lengua. De hecho, a menudo se usa como insulto. Lo que le pasa a fulano es que es muy político, se suele decir, como sugiriendo con ello que es poco fiable, hipócrita, conveniente, amigo del provecho propio. O bien, ojo con fulana: se ha metido a política, como advirtiendo que le interesa el poder por encima de todo.

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Visito Moria

Publicado originalmente el 7 de octubre de 2020 en Zenda.

Visito Moria. Ernesto Pérez Zúñiga

Refugiados y migrantes esperan ser registrados en el nuevo campo de refugiados temporal cerca de Panagiouda, el 12 de septiembre de 2020 AFP/Archivos

 

Visito Moria. No cojo un avión para hacerlo. Puedo ir desde cualquier lugar del mundo. También tú tienes esa posibilidad. Nada humano nos es ajeno. De hecho, podríamos ser perfectamente tú y yo los que estamos allí dentro. Juntos. Ayer. Mañana. Ya pasó otras veces. Los españoles refugiados en los campos del sur de Francia. Hace 80 años. Hacinados. Enrejados. En tierra extraña. Con la expectativa de una liberación que no llegaba nunca. Todo lo contrario: se complicó con la guerra que venía a Francia. Iban de una guerra a otra hasta que la segunda terminó. Luego, el vacío. ¿Qué podían construir con él?

     Construyeron esta Europa que se soñaba a sí misma solidaria, convencida, que apuntalaba fuertes democracias y leyes transpiradas por los derechos humanos tras la barbarie de los egoísmos nacionales. Nunca otra vez. Así es como lo decían, Moria.

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Amistad de la muerte

Publicado originalmente el 2 de septiembre de 2020 en Zenda.

Amistad de la muerte. Ernesto Pérez Zúñiga

La muerte de Sócrates. Jacques-Louis David

Me pregunto cuántas cosas dejaríamos de hacer si no existiera la muerte. Probablemente, no consideraríamos necesario empeñarnos en casi nada. No existiría gran parte de las obras literarias ni desde luego los museos, cuyas obras seguirían siendo propiedad de sus autores, en el caso de que hubiesen considerado oportuno el esfuerzo para llevarlas a cabo.

Valle-Inclán lo expresaba así en una conferencia de 1926: «Porque sabemos que tenemos que morir, nos esforzamos en sobrevivir y en crear belleza y arte». Él desde luego lo consiguió con creces y por eso lo seguimos leyendo ahora. Lo seguimos viviendo, podría decirse, porque él como todos los artistas y creadores que admiramos guardan una vida latente en sus obras que nosotros activamos al leerlas o al contemplarlas o al escucharlas en el caso de la música. Podríamos definir incluso el arte como «aquello que hace vivir a sus autores por encima de su muerte».

Y también podríamos concluir que la muerte es condición indispensable para la existencia del arte. Sería espantoso que, pasados los siglos, Cervantes siguiera llenando los escaparates de la librerías con nuevas novelas y que Beethoven hubiese compuesto ya varios centenares de sinfonías. Los aborreceríamos, seguramente. Y ellos, tal como hicieron, preferirían haberse muerto. La muerte posibilita la renovación artística y, por supuesto, algo muy obvio: la renovación de la vida.

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